-¡Borrémonos el Tuenti!
-¡Facebook a la hoguera!
-¡Muerte a Twitter!
Estos eran algunos de los lemas que pululaban por nuestras mentes: Internet de pronto había pasado ,de ser un medio de comunicación instantáneo y la solución de muchos de nuestros problemas diarios, a ser un escaparate donde cualquiera podía vernos y tratarnos como a repugnantes monos de feria.
Diversas inquietudes empezaron a colarse entre nosotros... ¿a qué nivel estábamos expuestos? ¿Somos simples marionetas que exhiben su vida? ¿Buscamos la fama, permanecer en el tiempo o sencillamente sentirnos integrados en la sociedad red? ¿Dónde acaba el límite de la comunicación y empieza la frontera de la locura virtual?
El visionado del documental sembró la duda y la discordia. Nadie sabía determinar como hacer un uso idóneo de la nube sin caer en alguno de los agujeros en los que Josh Harris había metido la pata. ¿Tanta libertad cibernética nos acabaría convirtiendo en leones enjaulados?
Dimos tiempo a que nuestras mentes se enfriaran para dejarnos pensar con claridad... ¿Por qué tendría que pasarnos lo que a Josh Harris?
Él, visionario o no, pagó sus propias armas, pasando a ser una de las ratas que él mismo había criado en Quiet. Se sirvió de Internet para contar al mundo su vida, para decir cómo dormía, cómo comía y cómo
Sencillo. Josh fue un pionero, un pionero y un loco que enseñó hasta sus entrañas solo para venderse a sí mismo. Nosotros no buscamos la exhibición, si no la comunicación. No pretendemos mostrar nuestra vida por fama si no por ser un miembro más integrado en esta sociedad dual. Ya no es solo Josh el que se desnuda frente al mundo: ahora somos todos los que nos quitamos la ropa ante la mirada atenta del resto.
Pero nosotros tenemos el poder de dosificar nuestra privacidad. Elegimos lo que queremos enseñar...Y hemos elegido enseñarlo todo. Al fin y al cabo, para Josh Harris Internet nunca fue la meta, solo fue el medio.
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Si bien es cierto que Internet se ha vuelto parte fundamental de nuestras vidas... hemos de ser nosotros los que impidamos que nos absorba.
Claro ejemplo de esta dependencia fue la encuesta que hicimos durante la semana pasada en el blog:
3 (27%) |
1 (9%) |
3 (27%) |
4 (36%) |
Si hemos construido una realidad virtual, ahora debemos aprender a utilizarla, pero ¡con calidad, pequeños simios!
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