En la noche cerrada, apenas alumbrada por el fuego de una hoguera que crepita indolente, pinturas, atuendos y movimientos imposibles se mezclan y entrelazan para ofrecernos una imagen aterradora y fascinante.
Fascinante por su hipnotismo, por las sombras que envuelven a las figuras en un abrazo irreflexivo, por el brillo de las brasas reflejado un sus ojos hundidos.
Aterradora porque, a pesar de ser parte de nuestra historia, y nosotros de su futuro, es cuasi imposible reconocernos en ellos. En sus gestos, sus costumbres, su forma de ver el mundo, y sobre todo, de vivirlo.
La película “En busca del fuego” nos habla de la prehistoria, aglutinando hasta cuatro edades diferentes del hombre en torno a la vida de un solo personaje. Este joven varón de carácter curioso y atrevido nos guía en un paseo por la destreza y los rituales, por el avance y la barbarie, por el fuego y, sobretodo, por la comunicación.
Lo primero que podemos observar es que, para ellos, hombres Neardentales o puede que del Cormagnon, el fuego es el elemento vital. Símbolo de fuerza y superioridad, de protección y por lo tanto de perdurabilidad de la especie. Su vida gira en torno a la flor roja, tanto que, a pesar de tener un vocabulario tosco y nimio, prácticamente inexistente, basado en ruidos, sí tienen una palabra definida para el fuego, una palabra clara y común. Tanto, que valía más que la vida de cualquier hombre.
Pero en el camino de la evolución, no todo es la palabra. El ser humano se vuelve un ser sedentario, que busca estabilidad y conocimiento. Los rituales cambian, y la caza, la pertenencia a una tribu e incluso el sexo cobran nuevos significados. Se descubren los usos medicinales de distintas plantas, dando paso a la medicina y se mejoran las herramientas de caza, creando lanzas y punzones que permiten guardar las distancias.
Aunque el sentimiento de sociedad crece, volviéndose una necesidad acuciante, se produce una búsqueda de la individualidad, resultando en cada ente una independencia en sí mismo. La vista permite identificar a distancia, por lo que el tacto, el olfato, se atenúan, rompiendo la cadena del conocimiento a través del físico. El contacto se convierte en un acto que conlleva la permisión de la persona que lo sufre, interponiendo la voluntad del individuo a lo que, tiempo ha, era una necesidad. Se produce así una perdida de la comunicación corporal, nos alejamos de nuestros iguales, perfeccionamos el arte del lenguaje, agudizamos la vista hasta el punto de encontrarnos mejor separados de nuestros congéneres, donde nuestra intimidad sigue intacta.
Hoy en día, las telecomunicaciones hacen enormemente eficaz la comunicación a gran escala, donde la imagen y el sonido no solo son primarios, sino absolutos. Donde se ha relegado el poder de un abrazo, surgiendo culturas en las que es significado de una confianza absoluta.
Una época en la que se menosprecia el calor de una mano.
INTERNET NO FUE LA META, SINO EL MEDIO PARA LOGRARLA
domingo, 21 de noviembre de 2010
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Práctica 2: "Internet no es el objetivo, sino el medio."
Como una marabunta de fervientes hormigas se extendió el pánico entre el público del Esteban Vicente.
-¡Borrémonos el Tuenti!
-¡Facebook a la hoguera!
-¡Muerte a Twitter!
Estos eran algunos de los lemas que pululaban por nuestras mentes: Internet de pronto había pasado ,de ser un medio de comunicación instantáneo y la solución de muchos de nuestros problemas diarios, a ser un escaparate donde cualquiera podía vernos y tratarnos como a repugnantes monos de feria.
Diversas inquietudes empezaron a colarse entre nosotros... ¿a qué nivel estábamos expuestos? ¿Somos simples marionetas que exhiben su vida? ¿Buscamos la fama, permanecer en el tiempo o sencillamente sentirnos integrados en la sociedad red? ¿Dónde acaba el límite de la comunicación y empieza la frontera de la locura virtual?
El visionado del documental sembró la duda y la discordia. Nadie sabía determinar como hacer un uso idóneo de la nube sin caer en alguno de los agujeros en los que Josh Harris había metido la pata. ¿Tanta libertad cibernética nos acabaría convirtiendo en leones enjaulados?
Dimos tiempo a que nuestras mentes se enfriaran para dejarnos pensar con claridad... ¿Por qué tendría que pasarnos lo que a Josh Harris?
Él, visionario o no, pagó sus propias armas, pasando a ser una de las ratas que él mismo había criado en Quiet. Se sirvió de Internet para contar al mundo su vida, para decir cómo dormía, cómo comía y cómocagaba defecaba. Ahora nosotros no tenemos inconvenientes en relatar por la red cómo se van a suceder nuestros días, con quién compartimos nuestra cotidianidad o a qué nos dedicamos en nuestros quéhaceres diarios. ¿Exponemos nuestra vida al igual que Josh? ¿Dónde está la diferencia?
Sencillo. Josh fue un pionero, un pionero y un loco que enseñó hasta sus entrañas solo para venderse a sí mismo. Nosotros no buscamos la exhibición, si no la comunicación. No pretendemos mostrar nuestra vida por fama si no por ser un miembro más integrado en esta sociedad dual. Ya no es solo Josh el que se desnuda frente al mundo: ahora somos todos los que nos quitamos la ropa ante la mirada atenta del resto.
Pero nosotros tenemos el poder de dosificar nuestra privacidad. Elegimos lo que queremos enseñar...Y hemos elegido enseñarlo todo. Al fin y al cabo, para Josh Harris Internet nunca fue la meta, solo fue el medio.
____________________________________________________________________________
Si bien es cierto que Internet se ha vuelto parte fundamental de nuestras vidas... hemos de ser nosotros los que impidamos que nos absorba.
Claro ejemplo de esta dependencia fue la encuesta que hicimos durante la semana pasada en el blog:
Pese al contenido cómico que pudiéramos obtener de la encuesta, sacamos como hecho relevante el bajo porcentaje de votantes que se declaran independientes respecto a la red. Los demás se verían afectados, en mayor o menor medida , ante el caos de perder sus redes sociales.
Si hemos construido una realidad virtual, ahora debemos aprender a utilizarla, pero ¡con calidad, pequeños simios!
-¡Borrémonos el Tuenti!
-¡Facebook a la hoguera!
-¡Muerte a Twitter!
Estos eran algunos de los lemas que pululaban por nuestras mentes: Internet de pronto había pasado ,de ser un medio de comunicación instantáneo y la solución de muchos de nuestros problemas diarios, a ser un escaparate donde cualquiera podía vernos y tratarnos como a repugnantes monos de feria.
Diversas inquietudes empezaron a colarse entre nosotros... ¿a qué nivel estábamos expuestos? ¿Somos simples marionetas que exhiben su vida? ¿Buscamos la fama, permanecer en el tiempo o sencillamente sentirnos integrados en la sociedad red? ¿Dónde acaba el límite de la comunicación y empieza la frontera de la locura virtual?
El visionado del documental sembró la duda y la discordia. Nadie sabía determinar como hacer un uso idóneo de la nube sin caer en alguno de los agujeros en los que Josh Harris había metido la pata. ¿Tanta libertad cibernética nos acabaría convirtiendo en leones enjaulados?
Dimos tiempo a que nuestras mentes se enfriaran para dejarnos pensar con claridad... ¿Por qué tendría que pasarnos lo que a Josh Harris?
Él, visionario o no, pagó sus propias armas, pasando a ser una de las ratas que él mismo había criado en Quiet. Se sirvió de Internet para contar al mundo su vida, para decir cómo dormía, cómo comía y cómo
Sencillo. Josh fue un pionero, un pionero y un loco que enseñó hasta sus entrañas solo para venderse a sí mismo. Nosotros no buscamos la exhibición, si no la comunicación. No pretendemos mostrar nuestra vida por fama si no por ser un miembro más integrado en esta sociedad dual. Ya no es solo Josh el que se desnuda frente al mundo: ahora somos todos los que nos quitamos la ropa ante la mirada atenta del resto.
Pero nosotros tenemos el poder de dosificar nuestra privacidad. Elegimos lo que queremos enseñar...Y hemos elegido enseñarlo todo. Al fin y al cabo, para Josh Harris Internet nunca fue la meta, solo fue el medio.
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Si bien es cierto que Internet se ha vuelto parte fundamental de nuestras vidas... hemos de ser nosotros los que impidamos que nos absorba.
Claro ejemplo de esta dependencia fue la encuesta que hicimos durante la semana pasada en el blog:
Encuesta macaquil: Si mañana te quitaran er tuenti, er feisbú y demás... ¿qué pasaría con tu vida? |
Dejaría de tener sentido... ¿Cómo me enteraría de las barras libres de los bares? | 3 (27%) |
Sería un hecho sin relevancia dentro de la cotidaneidad de mi vida | 1 (9%) |
Me replantearía volver a recuperar mi vida social | 3 (27%) |
Viajaría a Kenia a enseñar a niños a jugar al fútbol | 4 (36%) |
Si hemos construido una realidad virtual, ahora debemos aprender a utilizarla, pero ¡con calidad, pequeños simios!
lunes, 15 de noviembre de 2010
Práctica 1. "El principio de la vida: la comunicación y la permanencia en el tiempo."
Tras el visionado del documental "La historia de la comunicación", en el que se analiza la evolución de la comunicación en los seres vivos, yendo desde las formas más pequeñas de vida como son las bacterias, hasta una de las más grandes, las ballenas, (pasando por hormigas, serpientes, perritos de las praderas y lobos), hemos llegado a una serie de reflexiones acerca de la comunicación que mantienen los seres vivos y la que mantenemos los seres humanos, y la finalidad de la misma.
Tanto los seres vivos, como los seres humanos, nos comunicamos para conseguir unos fines, y en concreto, tenemos uno en común: la permanencia en el tiempo. Pero, ¿es ésta permanencia en el tiempo, de la misma forma para ambos? Nosotras creemos que no.
El concepto que tenemos los seres humanos sobre "la permanencia en el tiempo", no es la misma que pueden tener el resto de seres con vida. Para los animales, dicho término está ligado a la supervivencia, al hecho de intercambiar información para alertarse de los posibles peligros para, en grupo, salvarse de ellos. Para los humanos, ese término, está ligado al triunfo individual, a ser superiores o los mejores en algo, a pesar de que para sobrevivir y triunfar individualmente, seamos dependientes de otras personas y necesitemos un grupo.
Para ser mejores, nuestra comunicación ha estado y está en constante evolución. Cada día aumentamos la cantidad de medios de comunicación, aunque no con ello aumentemos su eficacia. Hay cientos de medios que, al fin y al cabo, sirven para lo mismo. Y aquí entra el papel de las redes sociales: tenemos nuevas necesidades, necesitamos estar en continuo contacto con nuestro grupo, y esto ha hecho que hayamos abandonado, o dejado de lado, ciertos aspectos que teníamos antes a la hora de comunicarnos. Por ejemplo, el uso de la palabra ha hecho que a penas tengamos en cuenta otros medios convencionales como son las señales visuales; algo que seres vivos como las ranas, utilizan: alertan a otros seres vivos de su peligro a través de sus llamativos colores. Siguen utilizando formas de comunicación que son simples, y no por ello menos eficaces.
Comunicarnos para permanecer en el tiempo, algo que, sin duda, se ha convertido en uno de nuestros principios de esta vida. Todos necesitamos ser recordados, que con el paso del tiempo, el resto de personas nos nombre; y ya no nos importa si es para bien o para mal, pero que se sepa que hemos estado ahí. Al igual que al hacer este trabajo: todas las componentes del grupo queríamos que se hablara de una parte de nuestra reflexión individual.
Todos queremos tener nuestros minutos de fama, escribir nuestra página del libro.
Necesitamos permanecer en el tiempo.
Enlace al blog de la asignatura Historia de la Comunicación Social, en el que se encuentran los enlaces al documental "La Historia de la Comunicación", (History Channel).
http://permanecereneltiempo.blogspot.com/2010/10/history-channel-evolve-06-of-11.html
Tanto los seres vivos, como los seres humanos, nos comunicamos para conseguir unos fines, y en concreto, tenemos uno en común: la permanencia en el tiempo. Pero, ¿es ésta permanencia en el tiempo, de la misma forma para ambos? Nosotras creemos que no.
El concepto que tenemos los seres humanos sobre "la permanencia en el tiempo", no es la misma que pueden tener el resto de seres con vida. Para los animales, dicho término está ligado a la supervivencia, al hecho de intercambiar información para alertarse de los posibles peligros para, en grupo, salvarse de ellos. Para los humanos, ese término, está ligado al triunfo individual, a ser superiores o los mejores en algo, a pesar de que para sobrevivir y triunfar individualmente, seamos dependientes de otras personas y necesitemos un grupo.
Para ser mejores, nuestra comunicación ha estado y está en constante evolución. Cada día aumentamos la cantidad de medios de comunicación, aunque no con ello aumentemos su eficacia. Hay cientos de medios que, al fin y al cabo, sirven para lo mismo. Y aquí entra el papel de las redes sociales: tenemos nuevas necesidades, necesitamos estar en continuo contacto con nuestro grupo, y esto ha hecho que hayamos abandonado, o dejado de lado, ciertos aspectos que teníamos antes a la hora de comunicarnos. Por ejemplo, el uso de la palabra ha hecho que a penas tengamos en cuenta otros medios convencionales como son las señales visuales; algo que seres vivos como las ranas, utilizan: alertan a otros seres vivos de su peligro a través de sus llamativos colores. Siguen utilizando formas de comunicación que son simples, y no por ello menos eficaces.
Comunicarnos para permanecer en el tiempo, algo que, sin duda, se ha convertido en uno de nuestros principios de esta vida. Todos necesitamos ser recordados, que con el paso del tiempo, el resto de personas nos nombre; y ya no nos importa si es para bien o para mal, pero que se sepa que hemos estado ahí. Al igual que al hacer este trabajo: todas las componentes del grupo queríamos que se hablara de una parte de nuestra reflexión individual.
Todos queremos tener nuestros minutos de fama, escribir nuestra página del libro.
Necesitamos permanecer en el tiempo.
Enlace al blog de la asignatura Historia de la Comunicación Social, en el que se encuentran los enlaces al documental "La Historia de la Comunicación", (History Channel).
http://permanecereneltiempo.blogspot.com/2010/10/history-channel-evolve-06-of-11.html
domingo, 7 de noviembre de 2010
Declaramos nuestras macacas intenciones...
Ver, oir y callar han sido durante milenios tres de las máximas orientales más populares que señalaban las directrices del conocimiento y el aprendizaje, que marcaban el camino para ir siempre un poco más allá, para crecer, para evolucionar.
Desde el blog "Del Macaco al Mac", queremos viajar desde los tiempos remotos ,en los que nuestros sentidos eran la brújula que señalaba el horizonte de la evolución, hasta la actualidad: la era de la información y la tecnología. Donde, con un simple clic, el ser humano es capaz de sumergirse en un mundo sin límites plagado de datos que aguardan a ser encontrados, estudiados y completados. Donde el hombre no es un simple observador, sino que es un miembro activo, un ente capaz de obtener y aportar información, de formar parte del colosal banco de tiempo en el que se ha convertido "La nube".
La comunicación es el mayor proyecto jamás llevado a cabo por todo ser vivo, desde la primera bacteria hasta el estudiante aquí sentado, y su proceso evolutivo, sus cambios, sus variaciones, cómo se ha acomodado a las circunstancias o precisamente cómo las ha provocado forma parte del ciclo vital.
De necesidad a arma, de elemento de poder a centro indispensable de nuestro día a día. ¿Qué es la comunicación?, ¿cómo aparece en nuestras vidas?, ¿a qué se deben sus cambios?
Estas son algunas de las cuestiones que, desde el blog, iremos desgranando poco a poco en un intenso viaje a través de la Historia de la Comunicación.
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